De ruta por la Selva Negra con parada en Colmar

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La Selva Negra es un macizo montañoso con una gran extensión forestal, nada más y nada menos que 6.000km² de bosque frondoso de abetos de color verde oscuro que dan lugar a su nombre. Te sentirás como Heidi paseando por sus verdes praderas y altísimos árboles.

¿Dónde se sitúa?


Este lugar se sitúa en el sudoeste de Alemania, concretamente en el estado de Baden-Wurtemberg. 160 kilometros separan cada extremo y en toda su extensión no hay ciudades muy grandes, las más importantes son Baden-Baden (hacia el norte de la ruta) y Friburgo, la capital de esta región(más hacia el sur).

Curiosamente, se encuentra en un punto geográfico donde coinciden Alemania-Suiza-Francia, por lo que si cuentas con suficientes días, tendrás la oportunidad de visitar diferentes países sin mucho desplazamiento.

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¿Qué ver?


La Selva Negra ofrece muchas cosas diferentes y se puede recorrer fácilmente en coche, parando donde más te apetezca. Lo más común es ir de norte a sur, parando en los destinos más destacados, que son los siguientes:

Lagos

Los lagos más famosos de esta región son los «Titisee» y «Schluchsee» separados por unos 15km.

El primero, es el más grande de la Selva Negra, de origen glaciar y se encuentra a unos 30km de Friburgo. El segundo, a 15km más alejado, tiene un parque con toboganes de agua.

Ruta de los relojes de cuco

Los relojes de cuco son típicos de esta zona, en la que se encuentra el primer reloj más grande del mundo y el reloj de cuco actual más grande. Esta ruta cuenta con un circuito de casi 320 kilómetros, una escusa perfecta para descubrir rincones encantadores y donde poder apreciar el trabajo artesanal de los relojeros que llevan haciendo durante décadas en esta región.

Ciudades, pueblos y otros lugares

  • Baden- baden: la ciudad balneario. Conocida por el lujo, con sus grandes balnearios y su casino.
  • Friburgo: una ciudad muy juvenil a las puertas de la Selva Negra, entre la que flotan patitos de goma por los canales de sus calles y en la que la torre del reloj marca el ritmo de la ciudad.
  • Triberg: un pueblito encantador conocido por sus cataratas a las que se accede por una ruta por el bosque. Allí se encuentra el museo de la Selva Negra, centrado en la vida de los habitantes de esta región. Cerca de allí se sitúa Schonach, en donde se encuentra el primer reloj de cuco más grande del mundo.
  • Gengenbach: pequeña ciudad con casitas de madera con mucho encanto.
  • Sasbaachwalden: uno de los pueblos más bonitos de la zona con casas típicas alemanas de cuento.
  • Gutachtalbrücke: el puente más alto de la Selva Negra, donde contemplar preciosas vistas.
  • Reserva natural Schwenninger Moos: en la que se encuentra el manantial del río Neckar.

Ruta para un día


Si dispones de poco tiempo y sólo tienes un día para dedicar a la Selva Negra, te recomiendo lo siguiente: Triberg y reloj de Schonach, comida en el lago Titisee y acabar la tarde en Friburgo o si te quedan más horas de sol Friburgo y .Gengenbach.

Triberg

La ruta hasta el pueblo entre prados y casas de madera es de película, parece que estás en un anuncio de chocolate Milka, irresistible parar a hacer fotos.

En pleno corazón de la Selva Negra, el pueblo es pequeño pero muy bonito, con casas típicas en la ladera y un río que lo atraviesa. Desde el centro puedes acceder a la ruta por el bosque que te lleva hasta las cascadas, muchos dicen que no son para tanto, pero de igual modo, creo que con tiempo suficiente merece la pena simplemente por el paisaje. Al inicio de la ruta del venden cacahuetes por si se ven ardillas en el bosque.

Schonach

Aquí se encuentra el primer reloj de cuco más grande del mundo. Es del tamaño de una pequeña casa, incluso puedes entrar y observar su maquinaria de madera tallada a mano. 

Se puede acceder también a la zona del jardín y esperar a que salga el cuco (cada media hora). La entrada cuesta 3€ y en ella se incluye la explicación de cada detalle de su construcción. Su inventor lo construyó tomando como referencia un pequeño reloj de cuco, una verdadera obra de arte.

Lago Titisee

Se encuentra en una zona muy tranquila, un lugar donde veranea mucha gente del país. Hay numerosos alojamientos y tiendas de souvenirs (donde reinan los relojes de cuco). El lago tiene zonas de arena y es habitual que la gente pase allí el día bañándose y tomando el sol. Hay también barcos para visitas guiadas y barquitas de pedales para poder dar un paseo por el lago por tu cuenta. Si meterte en el agua no es lo tuyo, puedes sentarte a comer disfrutando de las vistas en uno de los numerosos restaurantes de la zona o simplemente tumbarte en la orilla a descansar. Es, sin duda, un remanso de paz.

 

No puedes irte de esta región sin probar la famosa tarta «Selva Negra» o «Black forest», típica de la zona.

Te recomiendo el restaurante Bergsee, la comida es bastante variada y los precios son normales, y además podrás comer con esta estampa:

Escapada a Colmar


Colmar, ciudad del nordeste de Francia, región de Alsacia, es el mítico pueblo de postal con pequeñas casas coloridas que mucha gente como yo, tendrá idealizado desde que era un niño. Se encuentra en la frontera con Alemania, pegado a la Selva Negra y es por eso que mucha gente lo incluye en la ruta para «quitarse la espinita».

Bien es verdad que su encanto y ambiente hacen de Colmar un sitio único, pero si tienes poco tiempo, mejor limítate a la zona alemana, los pueblos merecen tanto la pena o más y te desvías menos de la ruta.

A Colmar no le falta detalle, sus fachadas están cuidadosamente pintadas, las tiendas y restaurantes adornados con mil objetos y flores y, por si fuera poco, tiene un bonito canal que cruza la ciudad. Puedes descubrirla navegando en barquita por sus aguas, a pie o en tren turístico.

 

Hay que destacar que sus alrededores no están tan meticulosamente cuidados como los pueblos alemanes, en los que predomina la limpieza absoluta y las zonas verdes y es que, fuera del núcleo urbano, Colmar no tiene más que carretera y edificios de lo más normales. Aun así, el centro da para perderse entre sus calles horas y horas, mirando los curiosos escaparates, pintorescas fachadas y tomando algo en sus terrazas dignas de postal.

 

 

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